Cuánto cobrar por sesión de psicología en España
Es la pregunta que más se repite entre psicólogos que acaban de abrir consulta, y la que menos se habla en voz alta. Preguntas a un compañero, te dice "yo cobro 50", y ya tienes tu precio. El problema es que el 50 de tu compañero sale de su alquiler, su ocupación y su año de experiencia, no de los tuyos.
Fijar tarifa no es adivinar lo que el paciente está dispuesto a pagar. Es una cuenta: cuánto te cuesta tener la consulta abierta, cuántas sesiones facturas de verdad al año y cuánto necesitas ganar. Este artículo te da los rangos que se ven hoy en España, la fórmula para calcular tu suelo y un guion para subir precios sin que se te caiga la agenda.
Por qué "lo que cobra todo el mundo" es mal punto de partida
Copiar el precio del compañero tiene dos fallos.
El primero es que su estructura de costes no es la tuya. Alguien que pasa consulta desde casa en régimen online tiene unos gastos fijos que pueden ser cinco veces menores que los de quien alquila despacho a jornada completa en el centro de una capital. Mismo precio, márgenes distintos.
El segundo es más sutil: te lleva a competir por precio en un mercado donde el precio no es lo que decide. Un paciente no elige psicólogo como elige una tostadora. Elige por cercanía al problema, por la sensación que le da tu perfil y por si puede reservar hoy sin tener que llamar por teléfono. Bajar 10 € para "ser más competitivo" rara vez llena la agenda; lo que la llena es ser encontrable y fácil de reservar.
Un apunte que sorprende a mucha gente: los colegios profesionales no pueden publicar tarifas obligatorias. Los baremos orientativos quedaron prohibidos con la Ley Ómnibus (25/2009), que modificó la Ley de Colegios Profesionales. Si alguien te dice "la tarifa del colegio es X", eso hoy no existe como precio vinculante. Tu tarifa la fijas tú.
Los rangos que se ven hoy en España
Estos son los intervalos que aparecen con más frecuencia en los perfiles públicos de psicólogos españoles en 2026. Sirven para situarte, no para copiarlos:
| Formato | Rango habitual |
|---|---|
| Sesión presencial, capital (Madrid, Barcelona) | 60 – 90 € |
| Sesión presencial, ciudad media | 45 – 65 € |
| Sesión online | 40 – 65 € |
| Terapia de pareja o familiar (60-90 min) | 70 – 110 € |
| Primera consulta / sesión de valoración | Igual que la sesión, o gratuita de 15-20 min |
| Bono de 4-5 sesiones | 5-15 % de descuento sobre la suma |
Antes de decidir, dedica veinte minutos a esto: busca en Google "psicólogo [tu ciudad]" y "psicólogo online [tu especialidad]", abre diez perfiles y apunta el precio de cada uno. Vas a ver la horquilla real de tu zona y tu nicho, que es la única que importa. Fíjate también en cuántos no publican precio: cada uno de ellos es un paciente que se ha ido de la página sin preguntar.
Calcula tu suelo: por debajo de este número, pierdes dinero
Tu precio mínimo sale de tres datos tuyos:
(Gastos fijos anuales + retribución objetivo) ÷ sesiones facturadas al año = tu suelo por sesión
Ejemplo de una consulta unipersonal en una ciudad media. Sustituye cada línea por tus cifras reales:
| Gasto fijo anual | Importe |
|---|---|
| Cuota de autónomos | 3.600 € |
| Despacho en coworking clínico (2 días/semana) | 2.400 € |
| Seguro de responsabilidad civil | 180 € |
| Cuota de colegiación | 220 € |
| Gestoría | 720 € |
| Software (agenda, videollamada, facturación) | 480 € |
| Formación y supervisión | 900 € |
| Web, dominio y correo | 120 € |
| Total | 8.620 € |
Si a eso le sumas una retribución objetivo de 30.000 € anuales, necesitas facturar 38.620 €.
Ahora la parte que casi nadie calcula bien: las sesiones. No cuentes los huecos de tu agenda, cuenta los que se facturan.
- Agenda de 20 huecos por semana
- 44 semanas trabajadas (descontando vacaciones, festivos y formación)
- 880 huecos anuales
- Ocupación real del 75 % → 660 sesiones facturadas
38.620 € ÷ 660 = 58,50 € por sesión. Ese es el suelo. Cobrar 45 € en este escenario no es ser accesible: es trabajar a pérdida y pagarlo con tus vacaciones.
Y fíjate en lo que pasa si mueves solo la ocupación. Con un 60 % (528 sesiones), el mismo suelo se dispara a 73 €. Con un 85 % (748 sesiones), baja a 52 €. La ocupación mueve tu precio más que ninguna otra variable, y por eso las cancelaciones de última hora son un problema de tarifa, no solo de agenda: cada hueco que se cae obliga al resto a pagar la factura. Si ahí es donde se te va el dinero, tenemos un artículo entero sobre reducir los no-shows.
Un matiz importante: esos 30.000 € son rendimiento neto antes de IRPF, no lo que te queda en la cuenta. Si tu objetivo es llevarte 22.000 € limpios, tienes que apuntar más arriba en la primera línea de la cuenta.
Lo que llega de verdad a tu bolsillo
Del precio que pones al dinero que aterriza en tu banco hay tres descuentos:
IVA. La asistencia sanitaria a personas físicas prestada por profesional titulado está exenta (art. 20.Uno.3.º de la Ley del IVA). Es decir: tu sesión de 60 € son 60 €, sin sumar impuesto. Ojo, porque no todo lo que haces está exento: peritajes judiciales, coaching, formación y charlas para empresas llevan su 21 % correspondiente. Si facturas las dos cosas, tu gestoría tiene que separarlas.
IRPF. Cuando facturas a un particular no hay retención: cobras el importe íntegro y liquidas tú en el trimestre. La retención (15 %, o 7 % durante el año de alta y los dos siguientes) solo aparece cuando el destinatario es una empresa o un profesional: una mutua, un gabinete que te subcontrata, el departamento de recursos humanos de una empresa.
Comisiones de cobro. Si cobras con tarjeta, la pasarela se lleva su parte. Sobre una sesión de 60 € pagada con tarjeta europea, la comisión de la pasarela ronda los 1,15 € y la comisión de MiTerapiaTime (3 %) son 1,80 €: te quedan unos 57 €. Esta cuenta merece hacerla al revés — si necesitas 58,50 € limpios por sesión, tu precio de tarifa tiene que ser 60-61 €, no 58,50 €.
Esto es información general de contexto, no asesoramiento fiscal: contrasta tu caso concreto con tu gestoría antes de emitir la primera factura.
Los tres errores que más dinero cuestan
Contar la hora de sesión como la hora trabajada. Una sesión de 50 minutos ocupa 65-70 de tu tiempo con las notas, la preparación y el correo posterior. Con 20 sesiones semanales, eso son entre 5 y 6 horas de trabajo no facturado. Si tu precio se calculó sobre "20 horas a la semana", el cálculo estaba mal desde el principio.
No revisar la tarifa nunca. Es lo más común. Un psicólogo que puso 50 € en 2021 y sigue en 50 € en 2026 ha perdido en torno a un 15-18 % de poder adquisitivo solo por la inflación acumulada de esos años. No es que gane lo mismo: gana menos.
Ofrecer la primera sesión gratis "completa". Regalar una sesión de 50 minutos es regalar entre 45 y 90 €. Una llamada de valoración de 15 minutos cumple la misma función (que el paciente vea si encaja contigo) y cuesta la cuarta parte.
Cómo subir la tarifa sin perder la agenda
Subir precios da miedo porque uno se imagina la conversación. En la práctica es mucho menos dramática de lo que parece si la preparas.
- Avisa con 4-6 semanas. Un mensaje corto, sin justificaciones largas. Cuanta más explicación das, más discutible parece la decisión.
- Respeta la tarifa antigua a los pacientes en activo durante 3-6 meses. Reduce casi todo el roce y es un gesto que se recuerda.
- Aplica el precio nuevo a los pacientes nuevos desde ya. Aquí no hay conversación que tener: es el precio que ven en tu perfil.
- Sube en escalones razonables. De 55 a 60 € se asume sin más. De 55 a 80 € de golpe genera bajas.
Un guion que funciona, tal cual: "Te aviso con tiempo: a partir del 1 de octubre mi tarifa pasa a ser de 60 € por sesión. Para ti se mantiene en 55 € hasta final de año. Si en algún momento te viene mal, lo hablamos y buscamos la forma."
Y una cuenta que ayuda a decidirse: si tienes 660 sesiones al año y subes 5 €, son 3.300 € anuales. Aunque pierdas a tres pacientes por el camino, la subida casi siempre sale a favor.
¿Publicar el precio en el perfil o no?
Publícalo. La objeción típica —"si pongo el precio, el que busca barato no me escribe"— es exactamente el argumento a favor: ese paciente tampoco iba a contratarte, pero sí te iba a costar un correo, una llamada y media hora.
Un perfil con el precio a la vista filtra antes, genera menos conversaciones de "¿cuánto cobras?" y permite que el paciente reserve directamente en lugar de abrir una negociación. Cuando además puede pagar en el mismo momento de reservar, la fricción desaparece del todo: no hay recordatorio de pago, ni Bizum pendiente, ni conversación incómoda. Lo desarrollamos en la guía de cómo cobrar sesiones online sin perseguir pagos.
Preguntas frecuentes
¿Debo cobrar menos por las sesiones online que por las presenciales? No necesariamente. El trabajo clínico y tu tiempo son los mismos; lo que cambia es tu coste de local. Muchos psicólogos aplican entre 5 y 10 € menos en online, más por expectativa del mercado que por lógica de costes. Si tu consulta es solo online, no tienes ningún motivo para bajar la tarifa.
¿Cómo pongo precio si acabo de terminar el máster? Sitúate en la parte baja del rango de tu zona, no por debajo. Un precio muy inferior al mercado transmite inseguridad y luego cuesta muchísimo corregirlo. Es preferible entrar en el rango normal y compensar la falta de experiencia con disponibilidad, especialización clara y facilidad para reservar.
¿Tengo que aplicar el mismo precio a todos los pacientes? No. Puedes tener una tarifa general y un cupo pequeño de plazas a precio reducido para situaciones concretas. Lo que conviene es que sea una política definida (por ejemplo, dos huecos semanales) y no una excepción que se negocia caso a caso, porque eso último acaba erosionando la tarifa entera.
¿Cada cuánto conviene revisar la tarifa? Una vez al año, con fecha fija en el calendario. Si lo dejas para "cuando toque", no toca nunca. Revisar no obliga a subir: obliga a mirar el número.
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