Primera sesión gratis en psicología: ¿compensa?

Equipo MiTerapiaTime ·

Es una de las preguntas que más se repiten cuando una consulta empieza a moverse online: "¿pongo la primera sesión gratis para atraer pacientes?". La intuición es razonable. Si quitas la barrera del precio, más gente se animará a dar el paso.

El problema es que la intuición suele quedarse a medias. Una primera sesión gratuita tiene un coste muy concreto (tu hora), atrae a un perfil de persona que no siempre es el que buscas y, a veces, transmite justo lo contrario de lo que quieres transmitir.

Este artículo no va de decirte qué hacer, sino de ponerle números a la decisión y enseñarte las alternativas que usan muchas consultas pequeñas en España. Hablamos de negocio y organización de la consulta, no de cómo plantear clínicamente la primera sesión: eso es criterio tuyo.

Por qué tantos psicólogos se plantean la primera sesión gratis

Hay tres motivos que aparecen una y otra vez:

  • Agenda con huecos. Cuando empiezas o en temporada baja, una hora libre parece una hora "perdida" de todos modos. Regalarla no se siente como un coste.
  • Miedo a que el precio frene. Pagar 60 € a alguien a quien no conoces es un salto. La gratuidad parece eliminar ese miedo.
  • "Lo hace todo el mundo". En directorios y perfiles se ven muchos reclamos de "primera consulta gratuita", y da la sensación de que si tú no lo ofreces, pierdes frente al de al lado.

Los tres tienen parte de razón. Pero ninguno responde a la pregunta importante: ¿cuántas de esas sesiones gratuitas se convierten en pacientes que continúan?

Las cuentas: cuánto cuesta de verdad una primera sesión gratis

Pongamos una psicóloga autónoma en Valencia con una tarifa de 60 € por sesión de 50 minutos. Decide ofrecer la primera sesión completa gratis y en un mes recibe 12 solicitudes.

Concepto Cifra
Primeras sesiones gratuitas reservadas 12
No-shows (gratis = poco compromiso, ~25 %) 3
Sesiones gratuitas realizadas 9
Horas dedicadas (sesión + preparación + notas) 9 × 1 h 10 min ≈ 10,5 h
Personas que continúan como pacientes 3
Valor de las horas a tarifa (9 × 60 €) 540 €

Dicho de otra forma: conseguir cada paciente le ha costado unos 180 € en horas no facturadas y cerca de 3,5 horas de trabajo. Y esto sin contar las 3 personas que reservaron y no aparecieron, que también bloquearon huecos que alguien de pago podría haber ocupado.

Ahora compara con el mismo mes ofreciendo una llamada de valoración de 15 minutos en lugar de la sesión completa:

Concepto Cifra
Llamadas reservadas 12
Llamadas realizadas 10
Horas dedicadas 10 × 20 min ≈ 3,3 h
Primeras sesiones de pago reservadas 5
Coste en horas por paciente nuevo ≈ 40 min

Los números son ilustrativos, pero el patrón se repite: la sesión completa gratis consume mucho tiempo para filtrar poco. La llamada corta filtra igual o mejor con una fracción del esfuerzo.

Los efectos que no salen en la tabla

Gratis no significa comprometido

Cuando algo no cuesta nada, cancelarlo tampoco cuesta nada. Es la misma lógica por la que una reserva pagada reduce los no-shows: el pago es una señal de compromiso, para el paciente y para ti. Con sesiones gratuitas es habitual que la tasa de ausencias sea notablemente más alta que con sesiones pagadas.

Atraes a quien busca "gratis", no a quien busca a ti

Un reclamo de gratuidad atrae, sobre todo, a personas que comparan por precio. No tiene nada de malo, pero si tu consulta apuesta por un enfoque o una especialidad concreta, te interesa que te elijan por eso, no porque eras la opción sin coste de la semana.

Fija un precio de referencia en cero

La primera impresión ancla. Si lo primero que el paciente recibe de ti es una hora completa sin coste, la segunda sesión a 60 € puede sentirse como un "salto" que antes no existía. Muchos psicólogos cuentan que la conversación sobre el precio les resulta más incómoda después de una sesión gratis que si se hubiera planteado desde el principio.

Tu tiempo es tu único inventario

Una consulta individual tiene un número fijo de horas a la semana. Si trabajas 25 sesiones semanales y destinas 3 a primeras sesiones gratuitas, estás dedicando el 12 % de tu capacidad a algo que no factura. Cuando la agenda se llena, ese porcentaje se convierte en lista de espera para pacientes que sí pagarían.

Cuándo sí puede tener sentido

No es una mala idea en todos los casos. Hay situaciones en las que una primera sesión gratuita, o muy reducida, puede encajar:

  • Los primeros dos o tres meses, si tienes muchos huecos libres y necesitas reseñas y rodaje con la herramienta. Ponle fecha de caducidad desde el principio ("hasta el 31 de diciembre") para no quedarte atrapado en ella.
  • Servicios muy concretos, como una primera sesión de pareja o familiar donde hay que valorar el encaje de varias personas a la vez.
  • Colaboraciones puntuales con una asociación, una empresa o un colegio profesional, donde la gratuidad forma parte de un acuerdo más amplio.

Si lo haces, mide. Apunta cuántas sesiones gratuitas das al mes y cuántas personas continúan. Si de cada 10 sesiones gratis salen menos de 3 pacientes, la cuenta casi nunca compensa.

Tres alternativas que funcionan mejor

1. Llamada de valoración de 15 minutos

Es la opción más extendida y la que mejor relación tiene entre tiempo invertido y pacientes que continúan. Su objetivo es logístico y de encaje, no terapéutico: que la persona te ponga voz, que tú compruebes si su consulta encaja con tu especialidad y que ambos resolváis dudas prácticas (modalidad, horarios, precio, política de cancelación).

Tres reglas para que no se convierta en una sesión encubierta:

  • Duración cerrada: 15 minutos, con un aviso suave al minuto 12.
  • Guion fijo: qué busca, si es tu especialidad, presencial u online, horario, precio. Nada más.
  • Cierre claro: "Si te encaja, puedes reservar la primera sesión aquí. Si no es mi especialidad, te recomiendo buscar a alguien especializado en X".

Si la llamada se va sistemáticamente a 30 o 40 minutos, ya no es una llamada de valoración: es una sesión gratis más larga de lo que pensabas.

2. Primera sesión al precio normal, con perfil muy claro

A menudo el freno no es el precio, sino la incertidumbre. Si tu perfil responde a las preguntas que la persona se hace antes de reservar, buena parte de esa incertidumbre desaparece:

  • Una foto cercana y profesional.
  • Una bio que explique a quién ayudas y cómo trabajas, en lenguaje claro.
  • Especialidades concretas, no una lista de 20 temas.
  • Precio visible y política de cancelación explicada.
  • Reseñas verificadas de pacientes reales.

Un perfil así hace parte del trabajo de "ver si encajamos" antes de que llegue la primera cita, sin que tú pongas horas.

3. Primera sesión con precio de bienvenida (sin regalarla)

Un término medio: la primera sesión a, por ejemplo, 45 € en lugar de 60 €. Sigue habiendo pago (y por tanto compromiso), reduces la barrera inicial y no fijas el precio de referencia en cero. Igual que con la gratuidad, conviene que sea temporal o claramente limitada a la primera cita, y que la tarifa normal aparezca ya desde el principio para que no haya sorpresas.

Cómo comunicar tu decisión sin incomodar

Elijas lo que elijas, lo que más tranquiliza al paciente es la claridad. Dos ejemplos de texto para tu perfil o tu web:

"Antes de empezar, puedes reservar una llamada gratuita de 15 minutos para resolver dudas prácticas y ver si mi forma de trabajar encaja con lo que buscas. La primera sesión cuesta 60 € y se paga al reservar."

"La primera sesión tiene un precio de 45 €. A partir de la segunda, la tarifa es de 60 € por sesión de 50 minutos. Puedes cambiar o cancelar tu cita gratis hasta 24 horas antes."

Fíjate en lo que tienen en común: precio explícito, duración explícita y qué pasa si hay que cancelar. Cuanto menos se tenga que preguntar, menos fricción.

Cómo encaja MiTerapiaTime en esta decisión

En MiTerapiaTime defines tus servicios con su duración, modalidad y precio: sesión individual presencial u online, primera sesión, sesión de pareja o telefónica. El paciente ve todo eso en tu perfil, elige hueco y paga en el mismo paso, con el dinero directo en tu cuenta de Stripe. Así la conversación sobre el precio ya está hecha antes de la primera cita.

El alta, el perfil y el uso son gratis, sin cuota mensual ni permanencia. Solo cobramos un 3 % por sesión cobrada a través de la plataforma. Es decir: si decides hacer llamadas de valoración por tu cuenta y solo cobrar a partir de la primera sesión, no pagas nada por esas llamadas.

Lo que no hacemos es decidir por ti si ofreces algo gratis o no. Eso depende de tu momento, tu especialidad y tu agenda.

Preguntas frecuentes

¿Es legal ofrecer la primera sesión gratis como psicólogo? Sí, no hay ninguna norma que lo impida. Lo que sí conviene revisar es el código deontológico de tu colegio sobre publicidad: el reclamo debe ser veraz, no prometer resultados y no presentarse de forma que pueda inducir a error.

¿Qué diferencia hay entre una llamada de valoración y una primera sesión? La llamada es corta (unos 15 minutos), gratuita y logística: sirve para ver si hay encaje y resolver dudas prácticas. La primera sesión es una sesión de trabajo completa y se cobra con normalidad.

¿La primera sesión gratis aumenta los no-shows? En la práctica, suele hacerlo: cuando reservar no cuesta nada, cancelar o no aparecer tampoco. Por eso muchas consultas prefieren una llamada corta gratuita y cobrar la primera sesión al reservar.

¿Cuánto debería cobrar por la primera sesión? Lo más habitual es cobrar la misma tarifa que el resto de sesiones o una ligeramente reducida si es temporal. En España las sesiones individuales suelen moverse entre 45 y 90 € según ciudad, experiencia y modalidad; lo importante es que el precio sea visible antes de reservar.

Tu consulta, en un solo sitio

Agenda con reserva y pago en un paso, videollamada integrada, historial y facturas.
Gratis, sin cuota: solo un 3% por sesión cobrada.

Crear cuenta gratis